Listado de la etiqueta: Chaco Paraguayo

Se llevó a cabo la primera expedición de Colosos de la Tierra en su 15° edición. En un viaje cargado de emoción y aventura, el grupo de expedicionarios recorrió los departamentos de Concepción, Boquerón y Presidente Hayes, visitando 9 colosos, entre ganadores de años anteriores y candidatos de esta edición.

De esta aventura por Concepción y el Chaco participó la Arq. Ana Velázquez del equipo CCI, quien describió la experiencia como “Un recorrido donde el paisaje se transforma en una experiencia de escala, tiempo y permanencia”.

El animado grupo, conformado por miembros del jurado, representantes de marcas, periodistas, influencers y el equipo de A Todo Pulmón Paraguay Respira, inició su travesía en Paso Horqueta, departamento de Concepción, para medir un espectacular Timbó, postulado en la categoría Árbol Más Grande del Paraguay.

Posteriormente, la misión se trasladó a Paso Barreto para la siguiente medición, para luego ir a Caacupemí, Concepción. La jornada culminó con la visita a un Taruma Guasu en el cementerio municipal de dicha ciudad.

 

El segundo día, la expedición se adentró en el Chaco. En Laguna Capitán, Boquerón, se evaluó un gran Samu’u, y en el Centro Chaqueño para la Conservación e Investigación, a metros del Cementerio Paraguayo del Fortín Toledo, se midió otro imponente Samu’u; ambos candidatos en la categoría Árbol Más Grande del Chaco.

La caravana también recorrió el emblemático Fortín Toledo, donde revivieron la historia chaqueña y visitaron a un histórico campeón de la novena edición (2020): un Samu’u de 9,11 metros de circunferencia.

El último día arrancó en Mariscal Estigarribia visitando a otro ganador histórico de la tercera edición (2014), un majestuoso Coronillo, un Coloso ya premiado, pero que en esta ocasión competirá oficialmente por el título de Árbol más grande del Chaco.

El grupo visitó las instalaciones del CIGCHA de la SENATUR, donde se encuentran las oficinas del CIFODES, para conocer de cerca su importante labor de investigación y desarrollo sostenible en la región.

La expedición finalizó en Villa Hayes, Presidente Hayes, con la medición de un bellísimo Samu’u en la Escuela Básica N°4388 Juana María de Lara, postulado en la categoría Árbol de mi Escuela.

 

Participar de Colosos de la Tierra es una experiencia que no tiene igual y que lleva a los participantes a un acercamiento con nuestras raíces y la naturaleza. “Ser parte de esta expedición de Colosos de la Tierra fue una experiencia que realmente me permitió desconectar de la rutina y poder conectar un poco más allá con la naturaleza y con las comunidades del lugar, conocer un lugar de nuestro país desde una perspectiva diferente”, describió su experiencia Ana Velázquez.

Así también, habló de su vivencia al estar al lado de los gigantescos árboles, que guardan una mística más allá de su historia: “Lo que más me marcó fue estar ahí, frente a los colosos y sentir lo pequeño que uno puede llegar a sentirse frente a la naturaleza. Al principio iba más con la idea de conocer y recorrer, pero durante el viaje terminé captando cosas que normalmente paso por alto, como los sonidos, el paisaje, el camino, el silencio y hasta la sensación de estar lejos de todo”.

“Me llevo de este viaje mucho más que fotos y recuerdos. Aprendí a valorar un poco más la naturaleza que tenemos y, sobre todo, a entender que detrás de cada uno de estos colosos que visitamos hay años de historia, y que ellos forman parte de recuerdos valiosos para cada familia postulante, lo cual me llevó a pensar en lo rápido que vivimos y en lo poco que a veces nos detenemos a mirar lo que tenemos alrededor”, concluyó Ana sobre esta experiencia única.

La edición 2025 de Colosos de la Tierra realizó su tercera expedición para dar cierre a esta fantástica campaña que llama a proteger nuestros colosos «Patrimonios del Paraguay». En esta ocasión, la caravana encabezada por la organización de A todo Pulmón realizó su visita al norte del país , celebrando la grandeza de los árboles nativos y la riqueza cultural de la región.

Este tercer viaje lo acompañó la Arquitecta Vanessa Rojas, representando a CCI, quien describió esta experiencia única como «mucho más que un viaje”.

La caravana exploró los departamentos de Concepción, Boquerón y Presidente Hayes, evaluando ocho árboles finalistas y visitando sitios emblemáticos como el Fortín Boquerón, el Centro de Interpretación del Gran Chaco Americano y el Centro de Investigación del Chaco Paraguayo, en un esfuerzo por destacar los Patrimonios del Paraguay ante los desafíos Del cambio climático.

La expedición reunió a comunidades, postulantes y voluntarios para medir y celebrar árboles que son verdaderos gigantes de la naturaleza. Cada coloso representa la historia, la biodiversidad y el compromiso de los paraguayos por proteger la naturaleza.

La aventura comenzó en el establecimiento Jaguarete Potrero, Paso Barreto, Concepción, midiendo un Timbó postulado por Ana Elizabeth Martínez Chávez. Luego, en la estancia Villa Sana, también en Paso Barreto, se evaluó un Guapo’y, nominado por Hugo Fankauser de Paracel. El día cerró en Belén, Concepción, donde se midió un Tarumá Guasu, ubicado en el Cementerio Municipal y postulado por Amalia Peralta, el mismo simboliza la conexión entre naturaleza y memoria. Los tres árboles del departamento de Concepción compiten en la categoría Árbol Más Grande del Paraguay. El día culminó con un paseo en bicicleta, en medio de un hermoso atardecer en el Puerto de Concepción.

«Estar frente a árboles que son verdaderos gigantes de nuestra tierra me conmovió profundamente… Cada coloso que visitamos tenía su propia magia y transmitía una fuerza que te conecta con la naturaleza y con nuestras raíces”, relató la Arq. Vanessa Rojas sobre lo vivido.

En la segunda jornada, la caravana llegó al Chaco, en la Escuela Básica Nro. 4610 Sagrado Corazón de Jesús, en Pirizal, departamento de Boquerón, para evaluar un Tatajyva, postulado por el profesor Miguel Diana en la categoría Árbol de mi Escuela. Este coloso fue celebrado con entusiasmo por estudiantes, docentes y familias, reflejando el rol de la educación en la conservación. El día incluyó una visita al Fortín Boquerón, un atractivo turístico que combina la naturaleza y la historia del Chaco.

Vanessa destacó que este viaje va mucho más allá de apreciar la naturaleza, ya que se vive una verdadera conexión con la gente: «La calidez de las comunidades que nos recibieron, sus historias, sus danzas y músicas, también los momentos compartidos con mis compañeros de expedición, hicieron que esta experiencia se volviera aún más especial. Entre charlas, risas y paisajes inolvidables, se crearon amistades y recuerdos que llevaré siempre conmigo».

El último día arrancó en Boquerón, con la medición de un Samu’u, postulado por Eugen Doering y valorado por su uso histórico en la Guerra del Chaco. Luego, un Quebracho Colorado, nominado por Hartmut Spitzer, también en Boquerón. Siguiendo con una visita al Centro de Interpretación del Gran Chaco Americano y el Centro de Investigación Forestal del Chaco Paraguayo, resaltando la importancia de la ciencia y la educación ambiental.

Posteriormente, en Campo Aceval, se midió un segundo Samu’u, postulado por Juan Carlos de la Cueva. La expedición cerró en la Estancia La Paloma, Benjamín Aceval, con otro Samu’u, nominado por un representante de la estancia. Los tres últimos árboles de la expedición también compiten en la categoría Árbol Más Grande del Paraguay.

«Regreso de este viaje con el corazón lleno, con nuevas miradas sobre nuestro país y con la certeza de que experiencias como esta dejan huellas que no se borran. Agradezco de corazón a CCI por darme la oportunidad de vivirlo y por confiar en mí para llevar adelante esta representación. Fue un privilegio y un regalo que nunca voy a olvidar», concluyó Vanessa, no sin antes hacer un paralelismo entre la experiencia de valorar los colosos y el trabajo que hacemos en CCI desde el programa de plantación ‘Manos a la Tierra’. «No puedo dejar de pensar en lo que hacemos cada año cuando plantamos árboles para compensar nuestra huella de carbono. Después de esta experiencia, me nace soñar con que alguno de esos árboles que hoy sembramos llegue, con el tiempo, a convertirse en un coloso. Imaginar que un árbol plantado por nuestras manos algún día sea parte de la historia del Paraguay, o represente un símbolo de vida y esperanza para futuras generaciones, me llena de emoción y orgullo».